La candidata presidencial de derecha busca una fórmula vicepresidencial que piense diferente a ella, sin tener que sacrificar las banderas políticas de su jefe natural
En solo tres días, la senadora Paloma Valencia se ha convertido en la candidata a batir en las elecciones colombianas del próximo mayo. La líder uribista ganó el domingo la consulta de la centroderecha y recabó más de 3,2 millones de votos, un apoyo que ha puesto la atención mediática sobre ella y la fórmula vicepresidencial que debe anunciar en las próximas 48 horas. Aunque muchos de sus coequiperos esperaban que eligiera a Juan Daniel Oviedo, el segundo más votado en la consulta con 1,2 millones de votos, este último le puso el lunes una línea difícil de negociar: que reculara en sus críticas al acuerdo de paz del 2016 y sus ataques al tribunal especial que este creó (la JEP). Básicamente, que abandonara una bandera central del uribismo por más de una década.
Valencia no da su brazo a torcer: aunque quiere apelar al voto de centro que arrastró Oviedo, su discurso demuestra que no tiene pensado ceder y arriesgar al votante de derecha. La candidata no descarta, en todo caso, que su fórmula sea alguien que piense distinto a ella. “Si en el diálogo usted pretende que salgamos iguales, rompe el sentido de tener diferencia”, dice en entrevista con EL PAÍS en la mañana de este miércoles. Al terminar la conversación, la candidata se reunirá con Oviedo por tercera vez desde el domingo, y tras esa charla aplazará hasta el jueves la decisión sobre si lo acepta como compañero de fórmula.






