Para acceder al mando de la Fed, Kevin Warsh ha renunciado a una de sus creencias, los tipos de interés altos, en orden a satisfacer la exigencia de Trump, quien intentó en vano doblegar a Jerome Powell

¿Quién es un halcón monetario? El partidario de una política monetaria restrictiva —inversa de la expansiva—, constreñir la cantidad de dinero en circulación, y por tanto el crédito, a fin de enfriar la economía. Y así, reducir la inflación....

Para lograrlo, el buen halcón defiende tres orientaciones. Una, automática, es aumentar los tipos de interés, desincentivando el endeudamiento. Dos, reducir el tamaño del balance del banco central: su tenencia de activos, públicos (bonos, letras…) y privados (acciones de grandes empresas), adquiridos en fases de “expansión cuantitativa” como palanca para estimular la economía en coyunturas asténicas. Y tres: aplicar todo el empeño en rebajar la inflación, sin reparar en que provoque deflación, y con ella, estancamiento económico y desempleo a granel.

Además, al halcón le fascina desregular la banca, suprimir controles y relajar la supervisión, aun a costa de abrir paso a crisis financieras como la de las hipotecas subprime (de baja o nula calidad) que desembocó en 2008 en la Gran Recesión.