El último revés simbólico del Papa al presidente es nombrar obispo a un salvadoreño que entró como migrante ilegal en el país

Las relaciones entre la Iglesia católica y el Gobierno de Estados Unidos atraviesan uno de sus peores momentos. Las políticas contra la inmigración del Gobierno de Donald Trump, la guerra en Irán, la tendencia del republicano a hacer declaraciones polémicas y la desafortunada idea del presidente de presentarse como Jesús de Nazaret han levantado ampollas entre los católicos. El inquilino ...

de la Casa Blanca, que acostumbra a degradar públicamente a cualquiera que sea crítico con él, ha lanzado acusaciones falsas contra el papa León XIV, quien, a su vez, se ha pronunciado a favor de la paz en Irán y contra la persecución de los migrantes de su Administración. Del enfrentamiento entre los dos líderes, Trump ha salido perdiendo y el Papa y la Iglesia católica, reforzados.

“León XIV ha resultado ser sorprendentemente popular en Estados Unidos; por ello, sus declaraciones son escuchadas y tomadas en serio por los estadounidenses y resultan perjudiciales para la estatura política de Trump. Él es consciente de ello y lo resiente”, analiza Christine Emba, investigadora sénior en el think tank American Enterprise Institute y en la Iniciativa sobre el Pensamiento Social Católico y la Vida Pública de la Universidad de Georgetown. Trump “se siente desafiado por cualquiera que parezca gozar de mayor popularidad o autoridad que él mismo, y la Iglesia católica y el Papa encajan en esa descripción en este momento”.