El Partido Laborista se prepara para afrontar el jueves el hundimiento histórico en Inglaterra, Escocia y Gales que vaticinan las encuestas
La política del Reino Unido tiende a la aceleración. Los plazos se consumen a velocidad de vértigo. La popularidad del laborista Keir Starmer, que se convirtió en primer ministro hace menos de dos años con una mayoría parlamentaria aplastante, no llega hoy al 19%, según la última encuesta de YouGov. Y su futuro político depende de...
las elecciones que se celebran el jueves —municipales en Inglaterra, autonómicas en Escocia y Gales—, en las que todos los sondeos vaticinan un hundimiento histórico del Partido Laborista. Starmer lucha por su supervivencia mientras la izquierda británica permanece apática y fragmentada y la ultraderecha sigue en auge.
En Inglaterra, más de 5.000 puestos municipales (consejeros de condados, distritos o municipios) están en juego. Aproximadamente la mitad están ahora en manos del laborismo, y la formación se arriesga a perder, según los sondeos más pesimistas, más de 1.800 de ellos. Las encuestas también vaticinan una caída del Partido Conservador —que dispone actualmente de unos 1.400 asientos—, pero no tan acentuada.















