Tras una exposición colectiva en Barcelona, la obra de la joven inicia un recorrido en solitario por salas de medio mundo

Naomi Lautier (París, 2011) tiene 14 años y pinta como si el mundo le hablara en un idioma propio. No hay en su obra un solo gesto aprendido ni una voluntad de encajar en tradiciones reconocibles. Lo suyo nace de otro lugar: una relación directa, casi física, con lo que ve, lo que siente y lo que necesita expresar. Está dentro del espectro autista, pero eso no le impide asaltar el mundo del arte: participa en una exposición colectiva en el barcelonés Espacio 123 y después comenzará un periplo que la llevará por una decena de exposiciones individuales po...

r medio globo. El mundo del arte está a punto de conocer a Naomi Lautier.

“Todo comenzó con el incidente de la maceta”, recuerdan con una sonrisa sus padres, Joel y Alissa Lautier. Vivían en un pueblo de Barcelona (ahora viven en Málaga, donde charlan con EL PAÍS en perfecto español y donde Naomi va al colegio) cuando Naomi se puso a pintar una maceta de su casa de alquiler. Luego pasó a pintar una valla de madera y luego… “luego quedó claro que, si no encontrábamos lienzos urgentemente, la siguiente exposición serían las paredes de la casa”, ríe Alissa. Aquella escena doméstica marcó un punto de no retorno. “Ya no era un juego. Era una mirada atenta, casi investigadora”, explican.