Hapag-Lloyd reconoce que su evaluación de riesgos no ha variado y que sus buques no navegan por la zona. La principal patronal de armadores ve peligro de que los ataques se reanuden

Navieras y armadores, las compañías que gestionan el tráfico marítimo y las propietarias de los buques, llevan más de dos meses perplejas ante la gravedad de un escenario que hasta marzo era una temida hipótesis pero que se ha convertido en una peligrosa realidad, el cierre del estrecho de Ormuz. Paralizaron su actividad en la zona a las pocas horas de que EE UU e Israel iniciaran su bombardeo sobre Irán, incluso antes de que la Guardia revolucionaria iraní comenzara sus ataques contra los barcos que se atrevían a navegar por este paso marítimo, dando paso a su cerrojazo efectivo. ...

Desde entonces, hay cerca de 1.000 buques atrapados en el golfo Pérsico, con una tripulación que ronda los 20.000 marineros, que sufren la escasez de víveres y el temor por hallarse en una zona de conflicto. Navieras y armadores están ansiosos por recuperar la normalidad y reanudar su negocio, pero la propuesta lanzada este lunes por el presidente de EE UU Donald Trump de guiar a los busques atrapados en la zona para sacarlos de allí “de forma segura” no cuenta con las garantías de seguridad que necesita el sector, que reconoce que su tránsito por Ormuz continúa paralizada hasta nuevo aviso.