Eugenio Ponz Pelufo |
Madrid (EFE).- Trabajar tu propia granja, cuidar a una mascota o crear una ciudad en la que interactuar con amigos virtuales es un fenómeno en expansión en el mundo de los videojuegos. Los ‘cozy games’ (‘juegos acogedores’) son simples, amigables y experienciales, para jugadores que buscan priorizar la relajación y la satisfacción emocional y convertidos en un éxito comercial y social sin precedentes.
Videojuegos con millones de seguidores como ‘Animal Crossing’, con una comunidad gigante de más de 85,5 millones de jugadores, o ‘Stardew Valley’, por encima de las 30 millones de copias vendidas, son ejemplos del potencial de unos juegos cuyo impulso llegó con la pandemia y que en los últimos 3 años han aumentado su catálogo en un 321 %, según datos de SteamDB, plataforma especializada en estadísticas de ventas de videojuegos.
Los videojuegos ‘cozy’ priorizan un ritmo de juego lento, a menudo con mecánicas en las que el tiempo interno y los ciclos de día y noche o las estaciones emulan los de la vida real, apoyados en un desarrollo sin objetivos claros a nivel de historia más allá de la progresión en la construcción de una granja, la mejora de una casa o las relaciones entre los personajes. Sus gráficos suelen ser estilo anime o de dibujos animados, infantilizados y siempre preciosistas.







