Manuel Escribano cortó una oreja y Román marró con la espada una aceptable faena en una corrida de Miura de gran volumen y juego desigual

Como cada año, en el cierre de la Feria de Abril, los toros de Miura se empeñan en demostrar que son diferentes. De entrada, los delata su cara y su volumen; salen al ruedo extrañados ante el desconocido ambiente, embisten a los capotes sin perder de vista el cuerpo del torero, acuden a los caballos con violencia, no ofrecen confianza en banderillas, y en el tercio final pueden ser descastados, ásperos, broncos o nobles, pero nunca tontos. Todos obligan a mantener la tensión y no permiten confianzas....

Los lidiados hoy en Sevilla, todos de gran volumen y mucho peso, (entre los 595 y los 679 kilos), han tenido un juego variado en el primer tercio, cumplidores en general y sobresalientes el quinto y el sexto, que empujaron humillados al peto; primero y segundo, blandos e inciertos; tercero y cuarto, nobles en la muleta; muy brusco el quinto, al igual que el que cerró plaza.

En otras palabras, que hay que tener mucho carácter para anunciarse con estos toros. Los tres toreros han ofrecido una lección de valentía, y se han ganado el sueldo —es de suponer que será justo— con el sudor de su frente.