El peso del holocausto y el factor Trump frenan a varias naciones para suspender los acuerdos que piden España, Irlanda y Eslovenia

La frustración del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, a su llegada a la reunión con el resto de líderes de la cumbre de Chipre este viernes era evidente. Tres días antes había comprobado que la propuesta conjunta de España, Irlanda y Eslovenia de suspender el Acuerdo de Asociación con Israel por violar el derecho internacional volvía a encallar en el Consejo de la UE de Asuntos Exteriores. La situación se repetía la noche ...

anterior, el jueves: “Desgraciadamente, hay Gobiernos que están a favor, otros Gobiernos que están en contra. No hay unidad al respecto”. Es decir, no hay mayoría suficiente, venía a decir el mandatario español, sobre uno de los elementos más divisivos en el seno de la UE: las relaciones con Israel y cómo actuar frente a la ocupación del sur del Líbano desde hace semanas, la norma que permite condenar a muerte por defecto a los palestinos sentenciados por terrorismo o las decenas de miles de muertos en Gaza en los últimos tres años.

Todos estos hechos han ido provocando que la UE y sus miembros eleven el tono crítico en su retórica. En marzo, desde Roma, la primera ministra italiana, Giorgia Meloni, tachó de “completamente inaceptables” los disparos israelíes contra unos soldados italianos en el sur del Líbano y suspendió el 14 de abril el acuerdo de defensa con Israel. Un día antes, el canciller alemán, Friedrich Merz, se mostró “profundamente preocupado por el desarrollo de la situación en los territorios palestinos” y, tras hablar con el primer ministro, Benjamin Netanyahu, reclamó que ”no haya anexión de hecho de Cisjordania". El presidente de Francia, Emmanuel Macron, declaró días después, al lado del primer ministro de Líbano, Nawaf Salam, que “las cosas no pueden continuar como en los últimos años”.