La jefa de la diplomacia europea considera que los ministros de Exteriores deben analizar una posible suspensión parcial del Acuerdo de Asociación UE-Israel

La escalada de las tensiones en Oriente Próximo y la indignación generalizada en Europa por la aprobación de la pena de muerte contra palestinos en Israel, además de su ofensiva en el sur de Líbano y la continuada violencia de los colonos extremistas en Cisjordania, han erosionado profundamente la paciencia de los Veintisiete con el Gobierno de Benjamín Netanyahu. La cuestión es si este cansancio es suficiente como para dar por fin un paso hacia la suspensión del Acuerdo de Asociación UE-Israel, como han vuelto a pedir España, Irlanda y Eslovenia de cara a la cita de ministros de Exteriores de la UE este martes en Luxemburgo.

En vísperas de la reunión en la que se planteará el debate, la alta representante para Política Exterior de la UE, Kaja Kallas, ha abogado este lunes por empezar sondeando la voluntad de los Estados miembros para “presionar” a Israel. Y ha recordado que sobre la mesa, desde septiembre, hay ya una propuesta más modesta, una suspensión solo parcial, de la parte comercial del Acuerdo, que pese a ser limitada sigue pesando como amenaza contra el Gobierno de Netanyahu, que la ha criticado constantemente.