Los profesores preocupados ante las bajas cifras de asistencia en las universidades catalanas
Aulas medio vacías. Cada vez con más estudiantes que aparecen apenas en fechas muy señaladas por el profesor o ya ni esto. Lo que hasta hace unos años era un problema puntual vinculado a dificultades económicas o necesidad de compaginar trabajo y estudios se está convirtiendo en una constante en las universidades. Un alarmante porcentaje de alumnos va a clase poco o muy poco. Un estudio de la Universitat Autònoma de ...
Barcelona (UAB) hecho público esta semana ha puesto cifras al problema: en algunas asignaturas se alcanza hasta el 60% de inasistencia. Entre la falta de interés y la imposibilidad de asistir hay una amplia gama de factores que explican esta tendencia, que se afianzó tras la pandemia.
El tiempo que “se pierde” para llegar hasta la universidad es uno de los argumentos más repetidos por los estudiantes para justificar tantos novillos. Pero también los enfoques pedagógicos a menudo anticuados que utilizan algunos profesores. “El transporte condiciona totalmente el asistir a clase”. Laura Pérez es investigadora del Institut de Ciència i Tecnologia Ambientals en la UAB. La Autònoma se encuentra en Cerdanyola del Vallès, a 45 minutos en transporte público desde plaza Catalunya, que se pueden alargar por tráfico, frecuencia e incidencias. Un problema que no es exclusivo de la UAB: “Me daba mucha pereza hacer dos horas de transporte público de ida, y dos de vuelta”, lamenta Jon Barrobés, estudiante de filología clásica de la Universitat de Barcelona (UB). Él vive en Piera (Anoia), y para ir a la universidad tiene que coger mínimo dos transportes distintos. “Hay clases muy saltables”, resume Barrobés. Pérez se suma a este argumento afirmando que “si físicamente cuesta mucho ir a clase y el profesor sólo lee PowerPoints pierdes el tiempo y el día”.






