En esta ambiciosa película, el portugués Pedro Pinho mezcla géneros y perspectivas para poner sobre la mesa la condescendiente y paternalista mirada europea a África
“Es siempre la misma historia; venís aquí, con vuestro cariño y vuestro afecto, y queréis sanar las heridas que nos habéis causado vosotros mismos”. Esta es la respuesta-bofetada que recibe Sérgio (Sérgio Coragem), el protagonista de La risa y la navaja, en una fiesta queer en Guinea-Bisáu. Joven y con aire aventurero, llega al país como ingeniero medioambiental de una ONG. Pero su trabajo para el informe de un proyecto de construcción de carreteras mutará en un viaje transformador e insospechado, en el que aprenderá qué signif...
ica su mera presencia en la vieja colonia.
Segunda película del portugués Pedro Pinho, este desbordante y ambicioso viaje a los conflictos y contradicciones poscoloniales mezcla géneros y perspectivas —es un “viaje polifónico”, según su director— para poner sobre la mesa la condescendiente y paternalista culpa de la mirada europea a África.
Estrenada en la sección Un certain regard del último Cannes, donde la magnética actriz de origen caboverdiano Cleo Diára fue premiada, La risa y la navaja —que toma su título de una canción del mismo nombre de Tom Zé— se mueve desprejuiciada y siempre con pasión entre la road movie, la película de aventuras, el ensayo político, la sátira, el documental y hasta el thriller de ficción. Rodada en 35 milímetros y teñida de una pulsión sexual valiente, que pone en evidencia el lugar de poder del hombre blanco, en ella, la fuerza de lo queer irrumpe como una sorpresa imprevista. Sus cuerpos son aquí una respuesta radical y libre a cualquier orden establecido, del pasado y del presente.






