Ryanair, las compañías de IAG o Air Europa aprovechan sus coberturas sobre el consumo y altos márgenes operativos para mantener sus programaciones

La doble crisis desatada en el sector aéreo por el conflicto en Oriente Próximo, la de

-del-verano.html" data-link-track-dtm="">disponibilidad de combustible de aviación y la fuerte subida de la factura por repostar en los aeropuertos, sin olvidar los cierres de espacios aéreos, tiene a todas y cada una de las aerolíneas tomando decisiones cada minuto. Distintas fuentes empresariales coinciden en que, en puertas del verano, asusta más el nivel de precios que las reservas de queroseno. Pese a ello, las compañías aéreas líderes por tráfico en España aseguran no pensar en reducir su capacidad. Así lo manifiestan en el entorno de Ryanair, Iberia, Vueling, Air Europa o Air Nostrum.

Todas están dispuestas a mantener sus programas estivales a la vista de que la demanda sigue fuerte. También se resisten a disparar sus precios, en respuesta a un coste esencial como el del combustible, gracias al margen operativo con que algunas de esas empresas han entrado en este temporal, como es el caso de Ryanair (18%) o de Iberia (16,2%). “La estrategia de cada compañía es un mundo y depende del grado de coberturas financieras sobre el combustible, la presencia de aviones eficientes en las flotas y de la rentabilidad del mapa de rutas”, apunta un alto directivo del sector aéreo que pide anonimato. “La eficiencia operativa y financiera se ha convertido en una garantía para soportar la crisis, pero todas las empresas cruzan los dedos para que acabe ya”.