Las lectores y los lectores escriben sobre la conciliación laboral, la actitud de la UE ante Israel, la memoria histórica y la crisis de la vivienda
He llegado a la conclusión de que tener hijos es para ricos. Me explico. Acaban de operar a mi hijo por una rotura de húmero, tenemos cinco días de permiso, y a correr. Si queremos cuidarlo más tiempo existe la opción de acogernos al nuevo permiso parental no retribuido. ¿A eso le llaman ayuda? Tras ser madre tuve que pedir excedencia con cada uno de mis dos hijos, sin cobrar. Cuando me incorporé a trabajar, me vi obligada a dejar a los niños en
plazas-publicas-o-mas-subvenciones-dos-modelos-para-un-objetivo-inaplazable-extender-la-educacion-infantil.html" data-link-track-dtm="">una guardería de pago: en la pública no nos aceptaban porque ambos trabajamos. Es decir, se subvenciona el cuidado a aquellos que no trabajan y por tanto podrían quedarse al cuidado de sus niños. Cuando llega el verano no tenemos otro remedio que meterlos en un campus de verano durante mes y medio —tenemos 23 días anuales de vacaciones como casi todo hijo de vecino—, embolsando 1.600 euros, porque los campus más económicos no cubren nuestro horario laboral. Para colmo, cuando se debate la búsqueda de soluciones y que el periodo vacacional no sea tan extenso, tenemos que escuchar comentarios de maestros que dicen que usamos el colegio como un aparcamiento de niños. No me extraña que en los hogares ya haya más mascotas que prole.






