El proyecto de economía circular Clic Recycle recolecta cabello cortado en peluquerías y lo transforma en soluciones sostenibles

Valérie Itey aprendió desde pequeña que el destino último del cabello humano no es el suelo de un salón de belleza. Recuerda que su familia, que se dedicaba a la producción de vino, lo usaba para ahorrar agua en los cultivos y alejar a algunos animales como los jabalíes. “En mi país era normal ver hectáreas de tierra cubiertas de pelo, pero había que quitarlo pronto porque se acumulaba y se lo podían comer los conejos”, dice a este periódico en una entrevista realizada por videollamada.

Pasaron los años e Itey pensó en mejorar esta táctica usada en la agricultura combinándola con tecnología de punta. Así creó Clic Recycle, un proyecto de economía circular que recicla cabello cortado en peluquerías de España, Portugal y Países Bajos, y que normalmente terminaría incinerado o en vertederos, y lo convierte en filtros agrícolas que ahorran agua y pueden eliminar toneladas de contaminantes del mar. “Por cada tonelada de pelo que se recicla se pueden evitar hasta 6,3 toneladas de emisiones de CO₂”, afirma.

El cabello humano puede absorber un volumen de agua equivalente a más del 30% de su propio peso, también reduce la evaporación y mejora la retención de humedad en la tierra. En el lado negativo de la balanza, tarda mucho tiempo en descomponerse, por lo que su uso es “poco sostenible”, explica Itey. Su objetivo era encontrar una solución 100% biodegradable, así que decidió llevar su idea a algunas universidades españolas como la Universitat de Barcelona, la Autónoma de Barcelona, la Universitat Politècnica de Catalunya (UPC) y la Universidad de Almería, donde colaboró con profesores y estudiantes.