Solo en España, el sector ‘pet beauty’ movió 3.000 millones de euros en 2025. Siguiendo una tendencia que muchos consideran de humanización animal, los servicios de estética se demandan cada vez más, aunque siguen sin ser aptos para todos los bolsillos
Hace falta una energía muy equilibrada para tratar con animales. Como la que desprende Dirce Fernández Do Santos, que trabaja con ellos desde hace décadas. Esta profesional del cuidado de mascotas, procedente de Timor Oriental, tuvo su primera peluquería canina hace 25 años en el Mercado Barceló de Madrid. Aún conserva algunos de sus clientes de entonces, a quienes se ha “traído” a Contigo Cuidados, en el Corte Inglés de Castellana, el centro de estética para perros y gatos en el que trabaja, y donde recibe a EL PAÍS una mañana de viernes de febrero.
Cada día comparte el espacio del local —abierto en diciembre de 2023— con las mascotas que llegan y con dos antiguos alumnos suyos. Ellos son Renzo Rodríguez Polanco, con 19 años de experiencia con mascotas, y María Teresa Morales Urbiola (Tete), una enamorada de los animales, a quienes, entre baños y secados de pelo, dedica todo tipo de piropos y carantoñas. El equipo lo completa la única veterinaria que tienen “de momento”, Elena Aguado Flor, que desde la recepción hace los chequeos sanitarios pertinentes a las mascotas que llegan por primera vez o, como ellos lo llaman, “el checklist de los ocho pasos”. “Yo no estoy aquí todos los días —explica—, pero si estoy en el momento de abrir ficha, les miro los ojitos, los oídos, el pelo, la piel y el estado general del animal y les pregunto a los dueños si tiene algún problema”. De ahí, pasan a la peluquería.







