La jornada nostálgica de la Liga de fútbol mostró la pugna entre el término del inglés y el adjetivo del español

La Liga de fútbol (comercialmente LaLiga) organizó para los partidos del 10 al 12 de abril una jornada conmemorativa que consistía en recuperar los antiguos diseños de las camisetas de árbitros y jugadores, la vieja estética de los balones, aquella R que marcaba en TVE la repetición de la jugada... La propuesta permitía a cada club mostrar los uniformes que vistieron sus futbolistas en otras épocas gloriosas, y provocó a su vez en los medios un duelo al sol entre dos palabras: el anglicismo vintage y su equivalente español “retro”. ¿“Jornada

orreo.com/athletic/elcorreo-suma-jornada-vintage-20260413125631-nt_amp.html" data-link-track-dtm="">vintage”? ¿“Jornada retro”? Ya les adelanto que ganó “retro”.

El corpus académico del español data en 1989 la aparición de vintage, en una novela del puertorriqueño Edgardo Rodríguez Juliá. La primera mención en la prensa española corresponde a la revista Geo, en 1995.

Y sí, se trata de un vocablo del inglés, y no del francés según creen quienes lo asocian con las terminaciones galas en -age (como mirage, “espejismo”, o bondage, “esclavitud”). Sin embargo, este rasgo lo comparten ambos idiomas; sirva de ejemplo su término común image (pronunciada imásh en francés, e ímeich en inglés). Por tanto, vintage, que no existe en la lengua francesa, debería decirse algo así como vínteich, y no algo parecido a vintásh.