LaLiga hace bien en sacarle partido a la añoranza con la celebración de una Jornada Retro que tendrá lugar entre el 10 y el 13 de abril
En Gales existe un término, seguro que fuente inagotable de tatuajes, que describe algo parecido al anhelo de un lugar perdido: hiraeth. No hay nada extraordinario en ese impulso galés porque el ser humano siempre ha buscado refugio en el pasado cuando el futuro se vuelve temible, especialmente si está poblado de tiranos trastornados. Con el pasado podemos anclar tierra como avestruces escondiendo la cabeza. ...
Lo extraordinario es que quizá por primera vez en la historia de la humanidad nos entusiasmamos más con el pasado que con el futuro. Ocurre incluso que algunos escarban en el pasado de una manera abstracta extrañando un lugar donde nunca estuvieron.
Durante el siglo XIX la nostalgia llegó a ser vista como una enfermedad del alma. Había registros clínicos de personas fallecidas por nostalgia, un terrible contaminante emocional que las mantenía metidas en la cama mirando hacia la pared sin probar bocado. Con el paso del tiempo, la nostalgia cambió de representante y ganó crédito y adeptos, casi como una religión. De hecho, si nos atenemos a la psicología moderna, ahora mismo casi todo el mundo siente nostalgia, prácticamente todo el tiempo.






