La victoria del Albacete ante el Madrid es emoción y pasión en estado puro, la épica de los modestos

La semana pasada fue un pésimo día para el madridismo, y, sin embargo, bueno para el fútbol profesional. La victoria del Albacete, el gran partido de la Cultural Leonesa contra el Athletic Club, o el del Racing de Santander contra el FC Barcelona, son emoción y pasión en estado puro: la esencia del fútbol....

En Inglaterra, a la épica de los modestos la denominan “la magia de la FA Cup”: la aceptación colectiva de que la FA Cup existe para que lo improbable tenga siempre una oportunidad. En España ese lugar lo ha ocupado históricamente la Copa del Rey, cuando ha sabido resistirse a la tentación de blindar a los grandes. La victoria del Albacete no es una excepción incómoda, sino una última expresión de gestas deportivas anteriores: la eliminación del Real Madrid frente al Alcorcón, la llegada del Mirandés a semifinales, las eliminaciones de otros grandes a manos de modestos como el Cádiz, el Numancia, Mallorca, la Cultural Leonesa… Esa imprevisibilidad es el gran activo del fútbol, como deporte, como negocio y como producto de entretenimiento. ¿Qué otro espectáculo puede ofrecer un guion tan radicalmente abierto?