El trasfondo del caso atañe a un destacado bolsonarista prófugo de la justicia brasileña que pidió asilo a Trump y fue detenido por el ICE en Orlando
El presidente de Brasil ha elevado el tono de sus críticas al presidente Trump en las últimas semanas tras unos meses de fructífero acercamiento. A medida que la reunión pactada entre ambos no acaba de materializarse y las encuestas apuntan a una elección reñida, Luiz Inácio Lula da Silva multiplica los ataques verbales al republicano por su belicismo y desprecio por el multilateralismo. “Trump no tiene derecho a levantarse por la mañana y amenazar a un país”, declaró Lula en una reciente entrevista con EL PAÍS. Pero el bolsonarismo se ha vuelto a interponer en la relación entre ambos países. El último capítulo es la decisión de Estados Unidos de expulsar a un enlace policial brasileño. “Si las autoridades estadounidenses abusaron de su poder contra nuestro agente de policía, responderemos de la misma manera con los suyos”, avisó Lula este martes desde Lisboa, donde está de visita oficial.
El mandatario ha reconocido que desconoce los detalles del caso, pero ha enfatizado que Brasil no aceptará “el tipo de injerencias que algunos quieren tener”, en una referencia implícita a las maniobras del bolsonarismo para instigar ataques de Trump contra el Gobierno del izquierdista. Lula termina en Portugal un viaje europeo que le llevó también a la cumbre progresista organizada por el presidente español, Pedro Sánchez, en Barcelona y a Alemania. En el horizonte, las elecciones de octubre, en las que, salvo sorpresa, Lula se medirá con el senador Flávio Bolsonaro. Los sondeos apuntan a un empate.






