Washington y Pekín también dan síntomas de distensión en vísperas del encuentro del republicano con Xi Jinping
El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, ha salido realmente satisfecho de su primera reunión en persona con su homólogo de Estados Unidos, Donald Trump, este domingo en Kuala Lumpur (Malasia) en la que le ha pedido que retire el tarifazo del 50%. Tras calificar el encuentro de “excelente”, “franco y constructivo”, Lula ha anunci...
ado en X: “Hemos acordado que nuestros equipos se reunirán de inmediato para buscar soluciones a los aranceles y las sanciones contra las autoridades brasileñas”.
El encuentro, de 50 minutos, se ha celebrado en paralelo a la cumbre de la ASEAN (la Asociación de Naciones de Asia Sudoriental). Ambas partes parecen abiertas a reconducir la relación bilateral, que los aranceles de Trump sumieron en una de las peores crisis en dos siglos.
Pese a estar en las antípodas ideológicas, Trump y Lula comparten el carácter campechano, la edad (ambos rondan los 80: el brasileño los cumplirá el próximo lunes y el estadounidense, en junio del próximo año) y el gusto por cerrar acuerdos. Lula siempre apostó por el diálogo con el republicano. Por eso nunca cumplió su amenaza de imponer aranceles recíprocos. Para Brasil, la gravedad de esta crisis está a la altura de las creadas por el apoyo de Washington al golpe militar de 1964 y por el espionaje de la Administración Obama a la presidenta Dilma Rousseff en 2013.








