Las obras del Ayuntamiento para conectar la plaza de Cibeles con la glorieta más famosa de la capital han sacado a la luz restos de la antigua vía férrea de la ciudad
Las últimas líneas del tranvía de Madrid dejaron de circular el 1 de junio de 1972, pero sus raíles aún permanecen bajo el asfalto. Las obras de remodelación de la calle de Alcalá entre las plazas de Cibeles y de la Independencia han dejado al descubierto la vía férrea que acredita que el tranvía un día circuló por la principal arteria de la capital, unos restos que la Comunidad de Madrid ha anunciado que estudiará. El consejero de Cultura, Turismo y Deporte de la Comunidad de Madrid, Mariano de Paco Serrano, ha anunciado este martes que esta semana se llevará a cabo un estudio arqueológico con el objetivo de determinar la antigüedad y valor patrimonial de los vestigios.
“Madrid es riquísima en patrimonio y tanto la Comunidad como el Ayuntamiento se caracterizan por la defensa y preservación de ese patrimonio”, ha señalado el consejero en una rueda de prensa, a la vez que ha insistido en la necesidad de que los expertos determinen la relevancia histórica de unos restos que podrían ser posteriores a 1948, según la delegada de Obras y Equipamientos en el Ayuntamiento de Madrid, Paloma García Romero. “En principio creemos que son unas vías posteriores a esa fecha, 1948, pero estamos a disposición de lo que diga la Dirección General en cuanto a su tratamiento o su posible conservación”, ha explicado. La Empresa Municipal de Transportes (EMT) se hizo cargo del tranvía existente desde 1948, por lo que, a la espera del informe definitivo, se considera que los restos podrían ser posteriores a esa fecha.







