Oliver Robbins acusa al primer ministro de querer colocar en otra embajada a su exdirector de Comunicaciones
Keir Starmer solo ha logrado salvar la semana después de su comparecencia ante la Cámara de los Comunes, pero no ha salido de la zona de peligro.
a-starmer.html" target="_self" rel="" title="https://elpais.com/internacional/2026-04-17/una-nueva-dimision-por-el-caso-del-exministro-britanico-mandelson-vinculado-a-epstein-acorrala-a-starmer.html" data-link-track-dtm=""> El caso Mandelson sigue persiguiendo al primer ministro y supone la mayor amenaza para la supervivencia de su mandato. La comparecencia este martes ante la Comisión Parlamentaria de Exteriores de Oliver Olly Robbins, el alto funcionario cesado de modo fulminante la semana pasada como chivo expiatorio por la enésima torpeza en torno a este caso, ha resultado explosiva.
Robbins, un civil servant (servidor civil, el término con que se designa a la carrera pública) con décadas de servicio a sus espaldas y prestigio entre sus compañeros, ha acusado directamente a Downing Street y al equipo que rodea a Starmer de no haber dejado de “presionar” en todo momento a Exteriores para que acelerara el nombramiento de Peter Mandelson como nuevo embajador británico en Washington. Cuando accedió al puesto de secretario permanente del ministerio, en enero del año pasado, ha contado, el Gobierno estaba ansioso por que el exministro laborista ocupara su puesto antes de la ceremonia de inauguración de Donald Trump.
















