El meta formado en Zubieta cierra la larga ausencia de porteros de casa que se asientan en la élite con la Real Sociedad
En la noche en la que la Real Sociedad volvió a levantar una Copa del Rey, la escena encontró un protagonista inesperado y, al mismo tiempo, profundamente coherente con la identidad del club. Unai Marrero (Azpeitia, Gipuzkoa; 24 años), portero formado en Zubiet...
a, sostuvo a su equipo en los momentos decisivos y detuvo dos penaltis a Alexander Sorloth y Julián Alvarez en la tanda final. Su actuación no solo resolvió un título; también reabrió una línea histórica que en San Sebastián llevaba años en suspenso.
La portería de la Real ha sido, por tradición, un espacio de identidad. En los años setenta y ochenta, Zubieta produjo una generación notable de guardametas que, en muchos casos, tuvieron que desarrollarse lejos por la presencia dominante de Luis Arconada, leyenda blanquiazul. Nombres como José Ramón Esnaola, Pello Artola, el malogrado Javier Urrutikoetxea o Agustín Elduayen dibujan una tradición que, sin embargo, perdió continuidad tras la retirada del propio Arconada en 1989.
A partir de entonces, la Real transitó durante décadas entre soluciones diversas, sin consolidar una figura surgida de su propia cantera. José Luis González asumió el relevo inmediato; más tarde llegaron apuestas intermitentes y fichajes como Sander Westerveld o Claudio Bravo. Entre tanto, desde Zubieta emergieron intentos que no terminaron de asentarse. Asier Riesgo, debutante en 2004, fue el último portero guipuzcoano formado en casa en alcanzar cierta continuidad. Después, nombres como Eñaut Zubikarai o Toño Ramírez mantuvieron una presencia puntual.








