El sector espacial europeo asume la incertidumbre frente a los nuevos planes de la NASA para colonizar la Luna

Europa y su industria espacial han sido esenciales para que la primera misión tripulada a la Luna en más de medio siglo, la Artemis 2 , haya tenido éxito. Los motores que dieron el impulso a los cuatro tripulantes para ir hasta el satélite y regresar sanos y salvos eran parte del Módulo de Servicio Europeo (EMS, en sus siglas inglesas), la gran contribución de nuestro continente a este programa liderado por Estados Unidos. Los sistemas que les han mantenido vivos durante est...

os 10 días, como el abastecimiento de oxígeno, agua y calor dentro de una nave que cruzaba un espacio profundo a unos 270 grados bajo cero, también forman parte de este módulo. Y a eso hay que sumarle los paneles solares, sin los que la misión no hubiera tenido energía.

A pesar de este enorme éxito para la industria europea, el regreso de la tripulación marca un momento de poca certeza respecto a lo que pasará dentro de pocos años. La Agencia Espacial Europea (ESA) es uno de los principales socios de Estados Unidos en el programa Artemis para llevar astronautas a la superficie lunar en 2028 y colonizar el satélite en 2032. Pero la agencia espacial estadounidense acaba de cambiar por completo sus planes, poniendo en dique seco un proyecto de cientos de millones de euros: la construcción de una estación espacial en la órbita de la Luna, Gateway, en la que los europeos tenían un papel destacado.