La primera misión tripulada al satélite en más de medio siglo allana el camino al ambicioso plan de Estados Unidos de establecer allí una presencia permanente

La misión Artemis 2 ha vuelto con éxito de la Luna. Diez días y más de un millón de kilómetros después de abandonar la Tierra, los cuatro astronautas han aterrizado sanos y salvos en las costas del Pacífico, cerca de San Diego, California, de acuerdo con lo planeado por la agencia espacial estadounidense, que ha calificado de “histórica” la misión, en la primera comparecencia de sus principales responsables técnicos ante la prensa tras el regreso de la tripulación.

En una declaración cargada de alusiones al histórico programa espacial Apolo, Amit Kshatriya, administrador asociado de la agencia espacial, ha condensado el plan de Estados Unidos después de Artemis 2, la primera misión tripulada en orbitar la Luna desde 1972: “Hace 53 años, la humanidad dejó la Luna, esta vez regresamos para quedarnos. Terminemos lo que ellos empezaron y enfoquémonos en lo que quedó pendiente... No vamos a plantar banderas y marcharnos, sino a quedarnos”, ha asegurado en una rueda de prensa en el Johnson Space Center, en Houston.

Los cuatro tripulantes de la misión Artemis 2 han conseguido romper varios récords: en la nave viajaba la primera mujer en orbitar la Luna, Christina Koch, al primer afroamericano, Victor Glover, y a la primera persona de fuera de Estados Unidos, el canadiense Jeremy Hansen. Los tres junto al comandante, Reid Wiseman, se han convertido en los humanos que más lejos han llegado en el espacio, completando un viaje de casi 10 días que los llevó a 406.800 kilómetros de la Tierra, en su punto más alejado. También han sido los primeros en observar con sus propios ojos algunas zonas de la cara oculta de la Luna. Durante la misión, los cuatro astronautas recorrieron un total de 1.117.800 kilómetros y capturaron más de 7.000 imágenes de la superficie lunar y de un eclipse solar, durante el cual la Luna tapó el Sol desde la perspectiva de Orion. El director del vuelo de entrada en la agencia, Rick Henfling, ha dado más cifras: la nave Integridad y su tripulación alcanzaron una velocidad máxima de casi 40.000 kilómetros por hora y amerizaron a menos de una milla (unos 1.600 kilómetros) del punto previsto.