Una mala situación personal no es excusa para votar a partidos autoritarios porque puede producir daños irreparables
Hay un empeño muy extendido en el debate público que consiste en encontrar explicaciones económicas al apoyo que reciben las derechas autoritarias. A veces se habla de los jóvenes, que se enfrentan a graves dificultades para emanciparse y adquirir una vivienda. En otras ocasiones se trata de
ml" target="_self" rel="" title="https://elpais.com/opinion/2026-04-18/como-la-izquierda-perdio-el-pulso-y-como-recuperarlo.html" data-link-track-dtm="">las clases medias empobrecidas, que han perdido poder adquisitivo por culpa de la globalización. Y también se menciona a aquellos que han sufrido en mayor medida las políticas de austeridad seguidas tras la Gran Recesión de 2008.
Me gustaría apuntar dos ideas. La primera es que la explicación económica resulta cuestionable, al menos en el caso de España. La segunda es que incluso si fuera cierto que los votantes de Vox son víctimas del sistema o de lo que a veces se llama la policrisis, de aquí no se sigue en absoluto que la respuesta inmediata consista en apoyar a partidos que no respetan los derechos fundamentales y desprecian el pluralismo político. Una cosa no se sigue de la otra.






