Cuando el cantar de Granada, contradiciendo al gran Agustín Lara, no se vuelve gitano

Es uno de los grandes misterios de la música popular española: el aparentemente inagotable manantial de nuevas propuestas con remite granadino. Una abundancia que despierta explicaciones de todo jaez. Antonio Arias, al que conocimos con 091, asegura que tiene que ver con el agua que recibe la ciudad tras pasar por vetas que en otros tiempos acogían oro, plata y otros preciados metales. ...

La teoría, digamos alquímica, está recogida en un tomo recién publicado por Lola Libros. Zapatos de piel de caimán es la obra monumental de Juan Jesús García, periodista de guardia en locales de ensayo y clubes de directo, empeñado en desentrañar el enigma de tanta fertilidad. Parte de la aparición de la primera guitarra eléctrica en Granada, allá por 1957, y examina las peculiaridades granaínas, con la antigua sensación de que aquello era el último rincón de un rincón olvidado llamado Andalucía. Con todo, en los sesenta brotaron el inoxidable Miguel Ríos o Gelu, chispeante vocalista que —eran otros tiempos— se retiró tras casarse. El gran grupo de aquella década fueron Los Ángeles, potentes en voces pero desbravados en el sello Hispavox por el productor Rafael Trabucchelli, que priorizó las versiones de temas foráneos sobre sus composiciones.