Fermín Cabanillas I Gelves (Sevilla), (EFE).- El refrán ‘Tanto nadar para ahogarse en la orilla’ tiene su significado pleno en el río Guadalquivir a su paso por varios municipios de Sevilla, donde se conserva un tesoro en forma de naufragios que el lecho fluvial ha ido acogiendo desde el siglo XV, resguardado de miradas indiscretas y previsibles expolios.

Y tiene todo su significado el refrán porque los barcos que terminaron hundidos habían hecho antes un largo viaje, en ocasiones desde América, y perecieron cuando habían dejado atrás Sanlúcar de Barrameda (Cádiz) y tenían la ciudad de Sevilla a tiro de piedra, pero acabaron bajo el agua a la altura de Coria del Río, Gelves o San Juan de Aznalfarache.

Su historia la cuenta en el río Ciro Melguizo, técnico de Cultura del Ayuntamiento de Gelves, que habla con ilusión pero con prudencia, de la investigación del Centro de Arqueología Subacuática del Instituto Andaluz del Patrimonio Histórico, porque bajo el agua hay verdaderos tesoros que, de momento, están bien donde están.

Lo explica a EFE a bordo de ‘La perla del Guadalquivir’, barco en el que ha zarpado desde Puerto Gelves con los integrantes de un club de lectura que han recibido “la primicia” de lo que se está descubriendo. A falta de nuevos datos, ya son 15 los barcos de los que se tiene constancia de que duermen en el lecho del río hace siglos, tras la investigación que se ha realizado con datos cruzados, en ocasiones, con el Archivo de Indias.