El técnico reconstruye al City y se pone a tiro de la remontada gracias a la concurrencia del insólito Cherki

Cuando el coro de agoreros anunciaba que el Manchester City no volvería a instituirse como el equipo dominante que durante la última década dominó el fútbol inglés, cuando la fuerza de la decadencia parecía doblegar todos los intentos, Pep Guardiola hizo lo más difícil. Con la ayuda de un Bernardo Silva descomunal, y gracias a la recuperación de Rodri, el entrenador español, constructor desde la base en 2016, reconstruyó desde la ruina en 2026. He aquí al equipo más armonioso, atractivo y luchador de la Premier. Después de ir a remolque durante toda la temporada —cinco puntos abajo hasta marzo— ayer el City se impulsó hacia la remontada ante un Arsenal sufriente. Si se impone al Burnley el próximo miércoles, su equipo será líder igualado a puntos gracias a su preeminencia en los enfrentamientos directos, con 1-1 en el Emirates. Guardiola acaricia su séptimo título de Premier a falta de cinco jornadas para la conclusión.

La salida de Kevin de Bruyne, probablemente el jugador más espectacular de la historia del club, dejó un vacío que parecía imposible de llenar el pasado verano. Mucho menos con Rayan Cherki. Las secretarías técnicas de la Premier debatieron durante meses sobre la conveniencia de fichar al francés. Durante la temporada 2024-25, el mediapunta del Lyon demostró dos cosas. Una clase digna de Maradona, y una tendencia al desequilibrio emocional propia de Balotelli. El hombre consumía los partidos entre proezas inverosímiles y estados de frustración que le desconectaban de sus compañeros. Su vanidad inspiraba tanta desconfianza entre los técnicos que cuando llegó el verano de 2025 los clubes ingleses se echaron atrás. El Arsenal descartó su fichaje. Nadie daba el paso cuando el City pagó 35 millones por su pase. Un año después, Cherki comienza a convertirse en algo más que un mediapunta de relámpagos creativos. Desde hace un mes se transformado en el tercer interior del City. Su compenetración con Rodri y Bernardo Silva se ha sustanciado en el mejor fútbol exhibido en los últimos meses en el campeonato inglés.