Guardiola integra a sus últimos refuerzos en un equipo más físico que versiones anteriores y uno de ellos, Semenyo, marca el gol de la victoria en Leeds
Mientras su legado inyecta a equipos de toda condición en todo el planeta, Pep Guardiola se reinventa con un equipo competitivo al que pocos reconocerían como suyo y al que muchos habían descartado en la liza por los títulos. A esta altura, cuando empieza marzo, está vivo y con aspiraciones en todas las competiciones. En la Premier, por ejemplo, es segundo a dos puntos del Arsenal tras pasar por la silla del dentista de Elland Road, feudo del coriáceo Leeds United, al que ganó (0-1) con gol del ghanés Antoine Semenyo justo antes del descanso.
Durante el mes de febrero el Manchester City jugó un partido de Copa, otro de Copa de la Liga y cinco de Premier League en los que mostró un pelaje que se comienza a interpretar desde la alineación. Sin apenas ausencias porque ha ido recuperando piezas (Doku, lesionado a finales de enero, ya estuvo en el banquillo) y apenas tiene en la enfermería a los croatas Kovacic y Gvardiol, el City se ha armado durante el último mes alrededor de nueve futbolistas que fueron titulares en todos los partidos antes de Leeds, un armazón al que Guardiola ha incorporado nuevas piezas para escribir nuevas páginas en su libreto. Interpreta nuevas partituras el laureado técnico catalán, que arma un equipo en torno a una columna básica, la que conforman Donnarumma bajo palos, los centrales Ruben Dias y Marc Guéhi, los registas Rodri y Bernardo Silva y los delanteros Haaland y Semenyo. El noruego no estuvo en Leeds porque según refirió su técnico sufría molestias en una rodilla a las que quitó importancia.






