El pequeño estadio de la Universidad de Lynn, en Boca Ratón, acoge desde hace una semana los entrenamientos del equipo más subestimado del Mundial de Clubes. El Manchester City perdió el halo de imbatibilidad que tenía cuando ganó su cuarta Premier consecutiva, hace un año. Después de ocho temporadas de construcción y una de crisis, Pep Guardiola desembarcó en Florida como quien pisa el umbral de un terreno baldío. Por primera vez en su carrera emprende la regeneración después de sufrir el agotamiento y el declive de la dinastía que creó en 2016. A sus 54 años, el reto del técnico español es deshacerse de los futbolistas contraproducentes, prolongar la vida útil de los veteranos más valiosos, evolucionar a los jóvenes y encajar a los nuevos fichajes. En vísperas de enfrentar al Wydad Casablanca este miércoles en Filadelfia (18:00 horas, DAZN), transita el que probablemente sea el camino más difícil en la vida de un entrenador. El que recorrieron los grandes maestros de la recalibración: Alex Ferguson en el Manchester United o Gregg Popovich en San Antonio Spurs.

“El éxito es cuántas veces te levantas después de caer”, dijo Guardiola parafraseando a José Mújica, antes de embarcarse hacia Estados Unidos. El expresidente uruguayo, que fue líder de la guerrilla de los Tupamaros y sobrevivió a 13 años de prisión y torturas durante la dictadura de su país, sirve de fuente de inspiración a un técnico que busca referencias que fortalezcan sus convicciones atacantes tras un periodo de dudas.