Los expertos urgen a afinar la valoración del riesgo o encarcelar de inmediato a quien se salte las medidas impuestas. Igualdad admite que hay que reforzar el sistema
El pasado domingo, cuando aún no había amanecido, Arelis Jiménez se descolgaba por la ventana de un tercer piso en Pamplona con una sábana. Intentaba huir de su expareja, un hombre al que había denunciado y que tenía una orden de alejamiento en vigor. Pero cayó al vació, y murió. El lunes, en Córdoba, iba a producirse un juicio rápido contra un hombre que tr...
es días antes había entrado con un martillo en casa de Tulia Ester, su exmujer: le destrozó el equipo de música, la agarró del pecho y la amenazó con destrozarle toda la casa. La policía lo detuvo y un juez decidió imponerle una orden de alejamiento. Sin embargo, lo dejó en libertad hasta que tuviera lugar un juicio que nunca se produjo: la mató esa mañana en el portal de su casa.
Este miércoles, la ministra de Igualdad, Ana Redondo, afirmaba que el sistema VioGén ―el de seguimiento de víctimas y agresores con 102.567 casos activos actualmente― “funciona”, pero hay que “reforzarlo, evaluarlo y ver qué está fallando”. Además, resaltaba una cifra: de las 16 mujeres asesinadas desde que comenzó 2026, siete habían denunciado y seis de ellas tenían medidas en vigor (el 37,5%). Es un porcentaje muy por encima de la media histórica. Desde que existe registro, en 2003, 304 de las 1.359 mujeres asesinadas habían alertado a las autoridades, el 22%.






