Los socialistas abogan por un impuesto que grave las grandes fortunas para corregir las desigualdades
La economía global lleva ya más de un lustro sometida a múltiples crisis. Primero fue el hundimiento por la pandemia de covid-19, que dejó la actividad empresarial en estado de hibernación. Cuando el mundo despertó, llegaron los cuellos de botella en el comercio mundial, y casi de inmediato, una crisis energética que disparó los precios de los productos básicos y desencadenó una subida de tipos de interés.
on-estados-unidos.html" target="_self" rel="" title="https://elpais.com/internacional/2026-04-17/iran-anuncia-la-apertura-de-ormuz-hasta-el-fin-del-alto-el-fuego-con-estados-unidos.html" data-link-track-dtm="">El conflicto en Oriente Medio amenaza ahora con desatar otra oleada inflacionaria que vuelva a hacer mella en el bolsillo de los ciudadanos. De nuevo, material inflamable que puede usar la extrema derecha.
Los socialistas pusieron este viernes sobre la mesa varias recetas económicas para frenar una redistribución de la riqueza que se está produciendo de abajo arriba: los ultrarricos acaparan ya el 17% de la riqueza mundial. Estas pasan por limitar los beneficios extras que lloverán a las grandes energéticas, obtener más vivienda asequible y proteger a los ciudadanos para evitar que se amplíe la brecha entre los billonarios y la población de rentas medias y bajas. “Hay que salvaguardar nuestra democracia para que no se convierta en una oligarquía”, recordó Gabriel Zucman, economista de la Paris School of Economics.






