La organización operaba en la zona occidental de Andalucía, donde los grupos están cada vez más armados y usan las rutas del hachís para cocaína

La natural ambición de mejorar en la vida también la tienen los narcos. El problema es que, en su caso, sus ganas de prosperar son proporcionales al grado de peligrosidad que alcanzan. El último golpe asestado a una mafia sevillana del hachís por la Guardia Civil y la Policía Nacional es un ejemplo de ello. Diversificaron el negocio entre las provincias de Sevilla, Málaga, Cádiz y Huelva, aprovecharon los canales creados del hachís para introducir cocaína y se hicieron con cuatro subfusiles de guerra para proteger la mercancía. Por todo ese có...

ctel de delitos han acabado detenidas 17 personas, 12 de ellas están ya en prisión provisional.

La operación policial, denominada Itálica 153 Legs/Avant, se ha centrado en actuar sobre “las guarderías y transportes” en tierra que usaba la mafia, según explica un investigador del caso. Radicado en la provincia de Sevilla, el grupo, que era especialmente fuerte en el tránsito de la droga en el Estrecho, había ramificado y diversificado su actividad en las provincias de Cádiz, Huelva y Málaga.

Los agentes les han intervenido 3.370 kilos de hachís y 288 kilos de cocaína, parte de esta última sustancia, mucho más cara y peligrosa que la primera, escondida en un zulo en Huelva. Sin embargo, los investigadores creen que la red logró mover un volumen aproximado de 285 fardos, con unos 9.400 kilogramos de hachís, todo ello entre los meses de octubre de 2025 y enero de 2026. “Creemos que esa mercancía entraba principalmente por el Guadalquivir, hasta llegar a Sevilla y de ahí se distribuía”, apunta la misma fuente.