Este filme colombiano me va ganando poco a poco. Todo adquiere sentido. Y te lo crees. Y posee momentos conmovedores
Atribuyen a Hitchcock, alguien que lo sabía todo del cine y de la oscuridad, que alguna vez dio un consejo maligno a los directores: “Nunca trabajéis con niños, ni con perros, ni con Charles Laughton”. Si lo hubieran seguido, nos hubiéramos perdido más de una obra maestra protagonizada por un crío. Ahí está la maravillosa El pequeño salvaje. No recuerdo interp...
retaciones memorables de perros. Y Laughton, además de crear la genial La noche del cazador es uno de los histriones más grandiosos de la historia del cine. Me hago reflexiones tan inocuas durante los primeros minutos de la película colombiana Un poeta, ya que flipo con la apariencia física, la voz, la gestualidad del patético personaje que la protagoniza. Y a pesar de mi perplejidad inicial, me planteo que la capacidad de riesgo del director Simón Mesa Soto es notable y debe estar sustentada en razones poderosas. Y así es. La historia me va ganando poco a poco. Todo adquiere sentido. Y te lo crees. Y posee momentos conmovedores.
El protagonista es trágico. También casi todo lo que le ocurre. Pero en ocasiones me aparece una sonrisa. Es un fracasado absoluto, sin ninguno de los atributos líricos o épicos con los que suelen dotar los autores a los protagonistas del cine de perdedores. A este no le puede ir peor. Y así desde hace tanto tiempo. Pretendió subsistir gracias al problemático oficio de poeta. Y recibió algún premio. Hace tanto tiempo.






