El director argentino lleva al cine la adaptación de ‘Parque Lezama’, un éxito teatral suyo que considera la piedra fundamental de su universo creativo
Era el año 1984, tal vez 1985, y Juan José Campanella (Buenos Aires, 66 años) estudiaba cine en Nueva York y comía perritos calientes en un local llamado El rey de la papaya con el único objetivo de ahorrar dinero para comprar una entrada de teatro. Quería ir a ver, una vez más, I’m Not Rappaport, la obra teatral de Herb Gardner que signó toda su carrera y contribuyó a trazar las líneas de su ya consagrado universo creativo: los grandes temas de la vida —el amor, el paso del tiempo, la familia— tamizados por historias de gente común. Gente como él, que quiere ir al cine no para evadirse sino para reconocerse, y que disfruta de encontrar personajes que no vuelen ni tengan superpoderes....
Que busca derramar lágrimas en la butaca y sintonizar con emociones sutiles, aunque crea que ya no son consideradas algo cool.
El director argentino, que en 2010 obtuvo el Oscar a mejor película de habla no inglesa (entonces se denominaba así) por El secreto de sus ojos, transformó I’m Not Rappaport en Parque Lezama, una obra que mudó de Central Park al parque porteño que lleva ese nombre, en cuyas inmediaciones vivió durante 20 años. Parque Lezama fue primero una obra de teatro, que completó más de 1.400 funciones entre Argentina y España, y mutó luego en una película que se estrena este viernes en la pantalla de Netflix, después de un paso fugaz por los cines argentinos.






