Con ‘Historias del buen valle’, premio del jurado en el festival de San Sebastián, el director vuelve al documental retratando la vida del barrio más aislado de Barcelona
A José Luis Guerin (Barcelona, 66 años) no le va a gustar este titular. “Jamás me reconozco en la frase que sale destacada con la foto, con toda esa solemnidad dicha como desde un púlpito. No me siento cómodo con la cultura de la suma de declaraciones de los cineastas porque obstruyen el diálogo natural del espectador con la película”, reflexiona el cineasta, mientras apura un café refugiado de la lluvia bajo un techo de uralita en la terraza de Els Xiprers del barrio de Vallbona (Barcelona).
No ha sido fácil encontrarse en este bar en el que se exhiben las casetes de Bordón 4 junto a ilustraciones de jeringuillas que repartían las asociaciones de prevención del consumo de heroína de la epidemia de los ochenta. Con la red de Rodalies en crisis perpetua y las obras de la estación de la Sagrera convirtiendo en paradas fantasma las marquesinas de bus que conectan la ciudad con este barrio, a Els Xiprers solo se ha podido llegar desde la Meridiana en taxi. De ese involuntario aislamiento de una barriada tan especial como única va su último proyecto, Historias del buen valle, premio del jurado en el festival de San Sebastián que llega a los cines este viernes.






