El presidente de Brasil habla en exclusiva con EL PAÍS, en Brasilia, sobre el desorden mundial, las elecciones con otro Bolsonaro, su carrera y su visita a España para reunirse con Sánchez y otros líderes internacionales

Brasilia ha amanecido gris. Una atmósfera apagada se extiende por la plaza de los Tres Poderes, el corazón del poder ejecutivo, legislativo y judicial brasileño. Pero se disipa con rapidez al entrar en el bullicioso Palacio de Planalto, en cuyo tercer piso el presidente Luiz Inácio Lula da Silva recibe a EL PAÍS.

La sede de la jefatura de Estado, diseñada en 1956 por Oscar Niemeyer, está cargada de simbolismo. Es uno de los edificios asaltados el 8 de enero de 2023 por las turbas del expresidente Jair Bolsonaro. El intento de golpe llevó a la democracia brasileña al borde del abismo y todavía hoy, aunque el ultraderechista ha sido condenado a 27 años de cárcel, se hace sentir en la política nacional: Lula, que se prepara para disputar un cuarto mandato en octubre, tendrá como principal contrincante a un hijo de Bolsonaro.

—“No podemos permitir que este país vuelva a ser destruido como lo fue durante cuatro años”, afirma Lula.

Nada más entrar en la sala, el presidente —traje azul, camisa blanca, corbata a juego— saluda efusivamente a los periodistas y relata detalles del asalto. Lo hace con un tono que, a medida que transcurre la conversación, se transforma en pasión. Pasión por la política, pasión por la gente e incluso por el fútbol (se declara admirador en España del Atlético de Madrid). Un ardor casi juvenil que a este obrero metalúrgico, fundador del Partido de los Trabajadores y tres veces presidente, le arrebola el rostro y le lleva a alzar los brazos y a golpear la mesa con los puños cuando quiere enfatizar algo. El tono se templa cuando saca a relucir alguna anécdota de su biografía. Entonces, mientras habla de Fidel Castro, François Hollande o Donald Trump, se reclina en el respaldo y lanza una mirada cómplice. La calma dura lo suficiente para atrapar al oyente y volver a meterlo en su centrifugadora verbal.