La caída del Muro, el cambio y el caos que se respiraba en Berlín generaron en esos años unas películas que la institución se ha propuesto dar el valor que merecen
Pensar en la década de los noventa del siglo pasado en Berlín es pensar en la reunificación alemana, en el fin de la Guerra Fría, en una época donde reinaba una nueva sensación de libertad entrelazada con una cultura underground que aprovechó los espacios vacíos tras
m/especiales/2019/aniversario-caida-muro-de-berlin/" data-link-track-dtm="">la caída del Muro en noviembre de 1989. Uno de esos lugares fue una antigua subestación eléctrica que se transformó en un club de música electrónica. Entre 1993 y 1997, el E-Werk, en el centro de la ciudad, se convirtió en toda una institución de la noche tecno berlinesa. Músicos como Paul van Dyk, Sven Väth, DJ Hell y Carl Cox pasaron por el que posteriormente se conoció como el “Berghain de los 90”. Ahora, la música ha dado paso al cine.
“Este lugar es un edificio increíblemente bonito, un auténtico monumento industrial de los años 20. Cuando llegas aquí, parece un plató de Fritz Lang”, explica Heleen Gerritsen, nueva directora artística de la Deutsche Kinemathek, la Filmoteca alemana, en una de las nuevas oficinas. El edificio de ladrillos rojos levantado a principios del siglo XX acogerá el archivo cinematográfico del país durante diez años, hasta que cuenten con un edificio definitivo tras tener que abandonar su antigua ubicación en Potsdamer Platz, después de que les duplicaran el alquiler tras vencer su contrato.







