La lideresa brasileña reivindica que la lucha por la tierra es también una lucha por la democracia, la reparación y una vida digna

Selma dos Santos Dealdina Mbaye (Sapê do Norte, Brasil, 43 años) es una reconocida activista brasileña y lideresa en la lucha por los derechos del pueblo quilombola, comunidad descendiente de esclavos africanos que escaparon y formaron asentamientos libres llamados quilombos. “Ser quilombola es pertenecer a un pueblo que lucha por sus territorios, por la defensa de la naturaleza y por la valorización de la juventud”, explica en una entrevista con EL PAÍS en Brasilia, la capital. “Somos la continuidad de una historia que empezó con la esclavización de nuestros antepasados, cuando nuestro pueblo buscó espacios para reorganizarse y construir nuevas formas de vida colectiva en libertad. De ahí nacieron los quilombos”, añade.

El Quilombo dos Palmares es el más conocido, pero Dealdina insiste en desmontar una idea muy extendida en Brasil: “Se piensa que los quilombos se acabaron cuando Palmares fue destruido. No es así. Los quilombolas seguimos aquí, y los quilombos atraviesan mi cuerpo, mi vida y mi identidad”. Hoy existen más de 9.000 comunidades quilombolas en Brasil, que suman más de un millón y medio de personas en 24 Estados del país.