El Gobierno foral aplica la actual ley educativa para preservar la enseñanza pública, que pierde siete veces más grupos que la concertada en 11 años
El vendaval demográfico que golpea a los colegios por la caída de la natalidad que empezó con la crisis financiera de 2008 y duró hasta 2024 (salvo un mínimo repunte en 2014) no lo hace de forma equitativa en las distintas redes escolares. La razón son los conciertos educativos, unos contratos que las administraciones autonómicas acuerdan por ciclos de cuatro años con los centros privados concertados, un periodo durante el que las autoridades educativas tienen muy difícil suprimir grupos en los centros pese a que su matrícula haya bajado con fuerza. Esta circunstancia es sabida, pero pocas veces lo denuncian las propias comunidades autónomas, como ha hecho Navarra este martes.
El Departamento de Educación del Ejecutivo foral ha informado de que entre el curso 2014-2015 y el actual, las escuelas públicas del territorio han perdido 54 unidades en las aulas de tres, cuatro y cinco años, los niveles más castigados por el golpe demográfico, lo que supone casi siete veces más que lo que han perdido los colegios concertados (8), a pesar de que la bajada de alumnado ha sido prácticamente igual en ambas redes: del 20% en la concertada y del 22% en la pública en la franja de edad mencionada.






