Agotada la plantilla que armó Klopp, el club más exitoso de la Premier en Europa afronta la renovación obligado a levantarle un 2-0 al campeón

Pase lo que pase, Anfield será testigo del fin de una era en la noche del martes. La hinchada más idiosincrática de Inglaterra acudirá al campo con la conciencia plena de celebrar una despedida y un sacrificio. Los futbolistas también. “Estoy listo para morir en el campo mañana y creo que hablo por todos los compañeros”, dijo Szoboszlai, sobre la actitud con la que intentarán remontar al Paris Saint-Germain el 2-0 de la ida de lo...

s cuartos de final de la Champions. “Todo es posible en un partido en Anfield”.

La idea del campo mágico se repite como una invocación ritual. Pero el Liverpool, el club con más solera europea de las Islas Británicas y el equipo de la Premier que más finales de Champions ha disputado en la última década, solo ha remontado dos o más goles en contra en dos de las 12 ocasiones que ha afrontado el reto. Se impone una hazaña en tiempo de crisis. De la plantilla que construyó Jürgen Klopp queda muy poco, y enfrente se eleva el PSG. Precisamente, el proyecto que ha dado con la fórmula que todos los clubes continentales persiguen para frenar en el terreno de juego la hegemonía comercial de la liga inglesa, un negocio imbatible por el volumen de facturación de sus derechos de imagen.