Los jugadores del conjunto que dirige Guardiola deciden pagar los billetes a los seguidores que se trasladaron a Noruega y presenciaron el 3-1 ante el Bodo. El Liverpool se impone al Olympique 0-3
El Liverpool fue a esperar a Marsella. Contra la tradición que le inculcó Jürgen Klopp, el equipo se instaló en su campo a dejar que el Olympique de Marsella controlara el balón. Así fue que el OM inició las jugadas y soportó los contragolpes hasta que en una falta, tras el descanso, Szoboszlai metió una falta por debajo de la barrera que saltó engañada. No tuvo mucha más historia un partido que confirmó la hegemonía inglesa en el continente. A falta de una última noche de liguilla el miércoles que viene, Arsenal, Liverpool, Tottenham, Newcastle y Chelsea acabaron la jornada instalados entre los ocho primeros de la Champions. En el selecto grupo que clasifica directamente para octavos, a los ingleses solo les acompañan el Bayern, el Madrid y el PSG. Solo el City, de los representantes de la Premier, se quedó fuera del pelotón de la vía rápida. La derrota ante el Bodo (3-1) el martes inspiró a sus jugadores tanta vergüenza que decidieron devolver el dinero de las entradas a los hinchas.
El partido de Marsella engalanó al Velódromo como de costumbre. Se llenó el campo y el OM jugó al ataque frente a un rival que se ha transformado en un equipo conservador. A falta de refinamiento y atrevimiento en los ataques, Arne Slot, su entrenador, ha replegado a sus jugadores para que sea el rival el que fabrique los espacios. Eso hizo el OM de De Zerbi, con sus tortuosas maniobras de salida de balón. Se expusieron al error Balerdi y Kondogbia, y encaró Mason Greenwood, emocionado ante el reencuentro con sus viejos rivales de la Premier. Pero la empalizada de Van Dijk se mantuvo firme.







