Trump atribuye la falta de acuerdo en Islamabad sobre todo a la negativa de Teherán a esa exigencia que la República Islámica considera un “derecho soberano”
El Plan de Acción Integral Conjunto (o JCPOA por sus siglas en inglés) de 2015, el acuerdo nuclear entre Irán y las potencias mundiales que Donald Trump abandonó en 2018, logró en sus tres años de vida plena garantizar lo que ni las amenazas, ni la guerra, ni tampoco la breve negociación de paz del sábado en Islamabad han conseguido ahora. Entonces, después de diez años de mediación europea, dos años de negociaciones y la rúbrica de ese pacto, Teherán abrió sus instalaciones nucleares a un estricto ...
régimen de inspecciones internacionales, eliminó el 97% del uranio altamente enriquecido que tenía y se comprometió a no enriquecer ese mineral por encima del 3,75% (lo necesario para producir electricidad, pero no armas nucleares), a cambio del alivio de las sanciones internacionales.
El abandono unilateral de ese pacto que el presidente de Estados Unidos abocó a la agonía cuando Irán lo cumplía escrupulosamente, según reconoció el Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), no es la única promesa que Teherán considera rota por Occidente. Otros acuerdos anteriores, como el de proporcionar uranio enriquecido al país asiático, que se frustraron tras la proclamación de la República Islámica en 1979, también pesan en el ánimo de un país que considera ahora que producir por sí mismo ese combustible nuclear es un “derecho soberano e inalienable”. Tras las negociaciones de Islamabad el sábado, el presidente de Estados Unidos publicó un mensaje en su red social Truth: “Solo hay una cosa que importa: ¡IRÁN NO ESTÁ DISPUESTO A ABANDONAR SUS AMBICIONES NUCLEARES!”. En ese texto, Trump no mencionó otro escollo mayor: el crucial bloqueo iraní del estrecho de Ormuz.









