Teherán da pasos para abandonar el tratado de No Proliferación Nuclear tras los avisos de EE UU de que arrasará la República Islámica si no reabre el estrecho de Ormuz
En el día 31 de la guerra de Estados Unidos e Israel contra Irán, las dos partes extreman sus posiciones. Mientras Teherán da pasos para abandonar el tratado de No Proliferación Nuclear, el presidente estadounidense, Donald Trump, amenaza con dejar el país arrasado y bombardear sus plantas desalinizadoras de agua —un acto que constituiría un crimen de guerra— si la República Islámica no da su brazo a torcer y reabre el estrecho de Ormuz. Pero, al mismo tiempo, el mandatario alardea de avances en las conversaciones que asegura que existen entre su Gobierno y representantes de un “nuevo” régimen en Teherán, que considera “más razonable”.
Se ha convertido ya casi en una costumbre que los lunes, justo antes de abrir los mercados, Trump envíe un mensaje a través de las redes sociales para tratar de calmarlos. La regla ha vuelto a cumplirse después de que este pasado fin de semana empezaran a llegar los primeros soldados de refuerzo al gran contingente que Estados Unidos despliega en el golfo Pérsico y su área, y mientras Irán insiste en que, por mucho que el mandatario republicano diga que hay conversaciones y que progresan adecuadamente, el régimen no mantiene negociaciones directas con Washington. Y avisa, además, de que las demandas que EE UU le ha hecho llegar mediante terceros son “altamente excesivas y maximalistas”.







