Teherán insiste en que el intercambio de mensajes a través de otros países “no es negociación ni diálogo”
Entre llamamientos al diálogo, más amenazas y más muertos. Mientras el presidente de EE UU, Donald Trump, aseguraba este jueves que Irán está “suplicando” un acuerdo para acabar la guerra en Oriente Próximo (pese a rechazar sus demandas en la víspera, al considerarlas maximalistas), Israel ha efectuado allí otro magnicidio. En este caso, el de Alireza Tangsiri, jefe de las fuerzas navales de la Guardia Revolucionaria y al que responsabiliza del cierre del estrecho de Ormuz. Justo cuando más teme que Trump declare por su cuenta un alto el fuego que no desea, el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, ha subrayado la “coordinación” y “objetivos conjuntos” con Washington, al anunciar el bombardeo contra Tangsiri.
El fuego cruzado continúa en la cuarta semana de guerra en paralelo al canal negociador. Israel ha lanzado una oleada de bombardeos centrada en Isfahán (los iraníes muertos en la guerra superan los 3.000, según activistas de derechos humanos), mientras que Teherán ha lanzado en pocas horas hasta siete salvas de misiles contra Israel, con las alertas sonando en Tel Aviv y Jerusalén a mayor ritmo del habitual.






