El presidente había aceptado como “viables” los 10 puntos del plan iraní como base del diálogo pero posteriormente ha recordado las 15 exigencias de Washington rechazadas antes por Teherán

Estados Unidos e Irán negociarán a partir de este viernes, si nada se tuerce, un posible final de la guerra entre ambos en la capital paquistaní, Islamabad, pero lo harán en medio de la confusión y las declaraciones contradictorias de Donald Trump sobre cuál será el punto de partida de ese diálogo. Teherán, que se ha revelado un enemigo menos pequeño de lo que el presidente de Estados Unidos suponía, parecía haber impuesto este miércoles los contornos de un posible acuerdo, después de que el republicano definiera de madrugada el plan iraní de 10 puntos como una base de partida aceptable para las negociaciones. Sin embargo, en uno de sus habituales vaivenes de opinión, el presidente de Estados Unidos matizó horas después sus propias palabras en un mensaje en su red social Truth.

En él, el republicano aseguró que no aceptará algunas de esas 10 demandas de Irán para acabar con la guerra —citó el enriquecimiento de uranio— y sacó a colación de nuevo el plan de 15 exigencias presentado el 24 de marzo por su país a Teherán, que lo rechazó al considerarlas “excesivas”. Según Trump, algunas de esas 15 demandas “ya se han acordado”. Por ejemplo, la entrega de los más de 400 kilos de uranio altamente enriquecido que posee el país asiático y que Estados Unidos teme que Irán utilice para producir armas nucleares.