La derrota del primer ministro húngaro reabre el debate interno por el plantón de Vox a la italiana Meloni

Aunque ha reconocido que “no es una buena noticia”, el secretario general de Vox, Ignacio Garriga, se ha esforzado este lunes por minimizar los efectos para su partido de la debacle del primer ministro húngaro, Viktor Orbán, en las elecciones del domingo. Garriga ha asegurado que las alianzas internacionales de su partido “no dependen de resultados” electorales, sino que se basan en convicciones, y ha añadido que siguen siendo igual de sólidos y fuertes los lazos con la italiana Giorgia Meloni, la francesa Marine Le Pen o el húngaro Orbán.

Sin embargo, aunque comparten afinidades ideológicas e incluso amistad, la relación de Santiago Abascal con la primera ministra italiana no es comparable a su alineamiento con el líder de Fidesz, al que dio su apoyo en un mitin preelectoral en Budapest el pasado 23 de marzo. Los eurodiputados de Vox dejaron plantada a Meloni al inicio de la actual legislatura para marcharse al nuevo grupo político promovido por Orbán en el Parlamento Europeo, los llamados Patriotas, del que forman parte Le Pen y el italiano Matteo Salvini, socio de gobierno pero también rival de la mandataria italiana.