El arreglo urgente de los desastres reconstruye infraestructuras que volverán a sufrir los efectos de eventos adversos cada vez más frecuentes e intensos

Desde el pasado verano, España ha sufrido una sucesión de catástrofes. A los incendios le siguió un persistente e inédito tren de borrascas y temporales que ha destrozado campos, pueblos y playas. Y así va a seguir siendo, ya que el consenso generalizado es que estos eventos serán más frecuentes e intensos por los efectos del cambio climático. Los Gobiernos se han lanzado a reparar los daños causados, con una dotación que supera los 10.000 millones de euros, para llegar a tiempo a las épocas de mayor número de visitantes con las infraestructuras en orden. Sin embargo, muchas de estas actuaciones no han previ...

sto la recurrencia de los fenómenos y no han incluido en las obras las mejoras preventivas. Volverá a suceder porque son catástrofes de ida y vuelta.

“El objetivo no es solamente paliar los daños, sino impulsar la reconstrucción de los lugares, de las infraestructuras que han quedado afectadas”, señaló María Jesús Montero, candidata del PSOE a la Junta, cuando aún era vicepresidenta del Gobierno y anunció una partida de 7.000 millones para Andalucía y Extremadura, dos de las regiones más afectadas. El presidente de la Junta andaluza y también candidato por el PP, Juan Manuel Moreno, mantuvo el mismo argumento al asignar una partida de 1.780 millones, que posteriormente ha incrementado: “El objetivo es adelantar al máximo las medidas de choque para lograr una normalización lo antes posible de la vida cotidiana en las áreas que han sido afectadas por la borrasca”.